Planificar una carrera es difícil, incluso
imposible, si lo vemos como un intento de predecir el
futuro. Aún se hace más difícil
en el actual y continuo cambio del mundo en que vivimos.
Si pensamos que desarrollar una carrera se basa en conseguir únicamente
el puesto más alto en la escala organizativa… el
reto es todavía más difícil. El
mundo (leer la bolsa de empleo) ha cambiado y necesitamos
una nueva y completa definición para el concepto
de evolución de una carrera.
Para los jóvenes que inician hoy su trayectoria,
la evolución de una carrera profesional puede
ser percibida como un auto-desarrollo y como un intento
de ir avanzando paso a paso hacia una vida más
feliz. A menudo, el desarrollo
de una carrera falla debido a irreales deseos y sueños… fundamentalmente
para el que olvida el principio de que “no todos
podemos ni queremos llegar a la posición de Director
General”.
Todos podemos desarrollar por nosotros mismos nuestra
carrera profesional, día a día. Podemos
influir, evolucionar o cambiar, podemos dar pequeños
saltos laterales que nos sitúen mejor en una perspectiva
de crecimiento y, sobre todo, podemos ser leales con
nosotros mismos y con el entorno en el que hoy trabajamos.
El desarrollo con éxito de una carrera profesional
comienza por obtener resultados en la posición/puesto
que se ocupa en cada momento.
Paralelamente, todos tenemos que cuidar nuestro propio
mercado. Nuestro “valor de mercado” es lo
que alguien está dispuesto a pagar por nuestros
conocimientos y experiencia. El mercado laboral no se
puede buscar sólo fuera de tu actual empresa.
Tu empresa, tu jefe, tus colegas, tu entorno, son los
más importantes para tu “propia bolsa de
empleo”. ¿Seguimos siendo igual de valiosos
para nuestra empresa que cuando nos contrataron? ¿Seguiríamos
siendo contratados para el puesto que ocupamos?,… Estas
son cuestiones básicas para un buen desarrollo
de la carrera profesional.
Por último, la evolución de una carrera
profesional se basa en ir consiguiendo tareas y responsabilidades
que se adaptan a tu persona, en lo que se denomina “balance
entre vida personal y vida profesional”. Debemos
ser capaces de encontrar un empleo/posición en
el que mostrar nuestros talentos naturales y habilidades
profesionales, necesitamos ocupar puestos en los que
podamos experimentar y sentir el éxito personal,
teniendo la oportunidad de crecer tanto profesional como
humanamente. La satisfacción personal se basa
en encontrar el justo equilibrio entre uno mismo, sus
expectativas, sus capacidades y el entorno profesional.
Todo lo mencionado
anteriormente requiere un buen conocimiento de uno
mismo y una visión clara de lo que deseamos
de nuestra vida en un futuro. La planificación
de la carrera profesional empieza de la misma manera
que leer un mapa, definiendo dos puntos: dónde
estoy ahora y dónde quiero estar en el futuro.
Y todo ello realizado en un entorno equilibrado, en
un entorno donde podamos encontrar el fiel adecuado en
la balanza entre vida personal y vida profesional, entre
objetivos teóricos y realizables, entre capacidades
deseadas y reales, etc. En un marco,
por tanto, en donde prevalezca el compromiso con nosotros
mismos, más
allá del compromiso –evidentemente necesario–
con la organización o entorno en el que desarrollemos
hoy nuestra actividad profesional.
Una vez más, te agradezco la atención
que prestas a este mensaje mensual, que inicia una nueva
etapa, con una nueva imagen, pero que sigue siendo fiel
a sus objetivos. 90 segundos para reflexionar conjuntamente
sobre temas de interés.
Te informo también de que hemos elaborado este
mes el informe de gestión anual de nuestra actividad
de recolocación, al que puedes acceder –si lo
deseas– haciendo clic aquí. Lo considero “sorprendente” en
algunos aspectos y de máximo interés.
Un fuerte abrazo.

Pau Hortal |