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Martes, 31 de Octubre de 2006
 
 

Tiempo de lectura: 2 minutos.

La gestión de la inmigración. Clave en la supervivencia de nuestra sociedad.

Si deseas contestar a un cuestionario que hemos elaborado sobre la gestión de la inmigración en la empresa, haz clic aquí

Son un total de 21 cuestiones que no te ocuparán más de 2 minutos.


El número de extranjeros en España ha pasado de 350.000 en 1991 a casi 4.000.000 en 2006, de los cuales el 72% son extracomunitarios. Estas cifras suponen que hoy el 8,7% de nuestra población es extranjera. Este es el resumen del primer párrafo del artículo publicado el pasado 25 de Octubre en Cinco Días escrito, entre otros, por el Secretario de General de Empleo, Valeriano Gómez.

Lo siento, supongo que todos hemos leído muchas cosas sobre el tema de la inmigración, y es probablemente cierto que hemos tenido una cierta saturación desde el verano, y también lo es que no deseo cansar a los que tenéis la voluntad y valentía de leer el contenido de este mensaje mensual.

Yo mismo y esta organización nos hemos manifestado ya interesados y preocupados por la magnitud del programa que la inmigración, y su impacto en las relaciones laborales, iba a suponer en el futuro de nuestro país. Ya en el año 2004 consolidamos un cierto conocimiento de este ámbito a través de la investigación desarrollada conjuntamente con el IESE y Sagardoy Abogados y la ulterior publicación del “Libro Blanco sobre las Mejores Prácticas para la Integración del Trabajador Inmigrante en las Empresas Españolas“.

Lo que todos estamos aprendiendo en este momento es que, al mismo tiempo que la inmigración no es un fenómeno exclusivo del periodo actual, ni en su tipología ni en su intensidad, en este momento no podremos entender el mercado de trabajo en nuestro entorno (España y Europa) sin incorporar, a su vez, este fenómeno.

Las cifras hablan por sí solas: en el año 2003, por ejemplo, España, Italia y Portugal acogieron la mitad del saldo migratorio neto de toda la Unión Europea y España contribuyó con un 23% a ese saldo, cuando la población no llegaba a representar un 11% del total europeo. De mantenerse el flujo actual, la población extranjera que reside en España superará los 4,6 millones en 2008, algo más del 10% de la población total.

La inmigración es, ahora mismo, fundamental para garantizar el crecimiento de nuestra economía. Todos somos conscientes de que existen muchos puestos de trabajo que hoy son poco apetecibles para nuestra población y que, si queremos mantener nuestra calidad de vida, han de ser necesariamente ocupados por población inmigrante.

El reto no es, pues, como algunas voces sugieren, detener el actual flujo inmigratorio sino evitar, en la medida de lo posible, la inmigración irregular en beneficio de todos. Paralelamente, creo que existe un consenso general sobre el hecho de que la inmigración irregular constituye una lacra en todos los sentidos por cuanto, además de obstaculizar la integración social de los inmigrantes, tiene consecuencias muy negativas para el normal funcionamiento del mercado de trabajo: aumento de la segmentación, competencia desleal entre empresas, pérdida de ingresos fiscales, gastos sociales crecientes, etc.

Está claro también que la solución a este problema pasa claramente por lo que recientemente afirmó el Presidente Zapatero en el sentido de que el “problema” de la inmigración sólo se atacará adecuadamente con un consenso social que se base en estos tres principios:

  • Contratación en origen.
  • Trabajo con derechos.
  • Integración en nuestra cultura y nuestra realidad social.

Consenso, además, en el que es necesario que participemos todos (la administración, las empresas, el tejido social) y que pasa necesariamente por arbitrar sistemas que faciliten, como muy bien se indica en el artículo al que hago referencia en el encabezamiento de este mensaje cuando señala que ”además de agilizarse la tramitación de los permisos y reforzarse los mecanismos de la inspección de trabajo irregular… se mejoran también los instrumentos existentes en la contratación en origen”.

No obstante, y aunque en muchos casos estos mecanismos son responsabilidad de los países en los que residen los inmigrantes deseosos de incorporarse a nuestro mercado de trabajo, también es responsabilidad nuestra en la medida que una actuación eficaz en este campo exige unas políticas y actuaciones adecuadas. Y creo que todos hemos de aprender mucho para conseguirlas. Dicho de otra manera, es necesaria la colaboración público/privada para resolver este problema. Si no se ataca como un bloque y no se utilizan técnicas de gestión empresarial en este campo, será difícil conseguir los resultados que nuestra sociedad demanda.

En este marco, es necesario huir de personalismos y de marcas y crear estructuras de colaboración entre todos los actores que sean capaces de resolver adecuadamente los problemas que supone la contratación en origen, reduzca el número de trabajadores irregulares que acceden a nuestro mercado de trabajo y, sobre todo, que nos permita dedicarle los recursos necesarios pero sin malgastarlos. Soluciones parciales desde la administración y desde el campo privado no serán más que parches que no atacarán a la raíz del problema y que, en muchos casos, seguirán dirigiendo al tejido empresarial, y sobre todo a las Pymes, a hacer uso de la inmigración irregular.

C onsidero un modelo que integrase los elementos siguientes:

  1. La oferta de un servicio a las empresas que comprenda la selección, la formación laboral y la contratación de trabajadores extranjeros en sus países de origen con el objetivo de proveer los puestos de trabajo que no puedan ser cubiertos por los trabajadores autóctonos.
  2. La oferta de un servicio a la Administración del Estado y de algunas Comunidades Autónomas que comprenda fundamentalmente la formación en origen de naturaleza cívica, lingüística, cultural, etc. de las personas inmigrantes que pretendan trabajar en España.
  3. La gestión, a través de mecanismos de concesión pública, de las oficinas de selección y contratación en origen.

Y no deseo olvidarme, aunque pueda llegar a ser “políticamente irreverente”, del problema y del costo que significaría que este proceso se desarrollara de forma descoordinada y puntual por cada una de las Comunidades Autónomas.

Una vez más, te agradezco la atención que prestas a este mensaje mensual y te recuerdo que puedes contestar al cuestionario que adjuntamos a este e-mail y del que hacíamos referencia en el encabezamiento. Me comprometo a transmitirte los resultados si nos das tu referencia personal en la respuesta.

Un fuerte abrazo.

Pau Hortal

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